Hay un grupo de nosotros, que hemos sido escogidos entre los millones de habitantes de este planeta. Lejos de ser el spoiler de una saga de ficción, es la pura verdad.

La razón por la que hemos sido elegidos de veras que no la sé,  no somos ni mejores ni peores, ni más ricos ni más guapos, dicen que es azar o un extraño código genético pero si tienes dudas de si estás entre nosotros, haz memoria y dime …

¿Puedes recordar el día en que recibiste la silenciosa invitación para pertener al club?

Yo recuerdo con total claridad y estupor lo que he empezado a denominar el club de La “A” en la manga, ¿y por qué este nombre? Pues porque hubo un día que llegó una invitación para pertenecer a un grupo de aprendices de magia. Y es una cosa muy exclusiva, requiere la más absoluta dedicación el aprender todos estos nuevos trucos, poniéndote a prueba hasta dónde llegarás  como ser humano. ¿Y cuánto dura esto? te preguntarás. Pues más o menos el resto de tu vida.

El momento de convertirte en mago de La “A” en la manga, sucede como de sopetón, de la noche a la mañana; y como a Harry Potter,  te deja aturdido y lo rechazas, convenciéndote de que es simplemente un sueño… Pero no despertarás, de hecho, poco sabes que dormir pasará a ser un recuerdo. Ahora tocará asimilar el alcance de todo con lo que vas a vivir a diario. 

Otra cosa curiosa es la percepción del tiempo. Te sientes prisionero dentro de un bucle donde el tiempo se ha detenido mientras tú  sujetas el peso de tu sombrero de copa, con el conejo dentro que no sabes cómo hacer desaparecer. Porque eso tiene este club. El tiempo aquí se detiene y nunca cierra sus puertas: sus magos trabajan con paciencia y con una dedicación que no has visto jamás…

¿Y quién es el público? Sólo un espectador. No hay aplauso. No hay reacción. Estas tú, tus pelotas de colores en el aire y tu niño con 

AUTISMO.

 

 

Es una auténtica putada que tu hijo nazca con cualquier tipo de problema. Esto no se lo deseo a nadie. Un día tienes un futuro por delante, al día siguiente, no. Transforma para siempre la vida de las personas;  arruina familas,  matrimonios y amores de la vida. Te toca y lo único que puedes hacer es luchar con todos tus trucos por  hacerle un hueco a tu cachorro.

¡Y son tantos los obstáculos! Mucho es el cansancio y el desgaste de una familia para que su hijo sea aceptado en un colegio para que unos padres del wasap celebren su expulsión. Mucho hay que pasar para que pasajeros intolerantes en un  avión  se quejen y te echen a un lado, para que te critiquen en la calle cuando a tu hijo le ha dado una crisis, para que te pidan que te vayas de ese sitio porque tu hijo no encaja. Rechazo. Incomprensión. Qué fácil es juzgar desde la barrera, espero que no tengas nunca que experimentar lo que es sentirse como agua sucia. Definitivamente, algo debe cambiar en nosotros y nuestra sociedad.

Admito que quizá yo hubiese sido igual de intolerante si no hubiese estado en mi situación, quizá esa es mi gran lección de vida, el karma que merezco. No lo sé. Sólo sé que nuestra A aprendió a señalar al cielo, y luego aprendió su nombre y salió corriendo, y mientras corría, vi cómo, mágicamente, le brotaron alas y se echó a volar. Y yo sequé mis lágrimas y quité la red de debajo, segura de que nuestra A es el hombre bala y ya no habrá límites que lo paren. 

Y guardé mi chistera, mis cartas trucadas y aprendí a dormir de nuevo. Tuvimos mucha suerte. No porque nuestros trucos fuesen mejores ni porque aprendieramos a tragar espadas; en esto del Autismo hay niveles y niveles y él despegó y ya está. Pero hay algo que quedó en mi, un sentimiento que me unirá por siempre al club de estas familias luchadoras y es el día que mi vida cambió y por el cual, uno no deja de ser jamás una madre con una A en la manga.

Un abrazo a todos.

Pin It on Pinterest

Share This

Share This

Share this post with your friends!