Porque los fines de semanas se inventaron para comer, descansar y devolvernos las ganas de vivir…

…me suele pasar que los lunes me despierto con la super idea de que el viernes será el día perfecto para salir a…

 

 

Esta singularidad ya te demuestra el nivel de optimismo que alcanzo tras dormir los domingos más allá de las 8 y hacer la zángana en bragas por casa. Y es que estas 6 letras me activan siempre una alegría de existir sólo comparable con las 5 del verbo B E S A R,  que dicho sea de paso,  también me encanta 😍

Pero se me está pasando el arroz de ir de clubbing, que per se es toda una tragedia y tampoco ayuda ver aflorar tu sonrisa irónica con un “ya…” burlón, a sabiendas de que no voy a ir a ninguna parte porque…

1- a los ya padres de familia, la idea de bailar no sólo les da pereza sino que ese es ya terreno de sobrinos y niñatos en general,  y …

2- al viernes se llega a duras penas con energías para llamar a Telepizza y caer como una manilla de platanos en el sofá.

 

 

Y no sé qué hacer. Mientras mi cuerpo madura y cede a la gravedad, mi espíritu sigue totalmente adolescente, es antipáticamente inconformista y no desiste en la utopía de vestir a mis 46 tacos y mis #topsecret kilos con algo “fashion para salir”. Está claro que sufro de  I N M A D U R E Z,  pero aún no estoy dispuesta a rendirme al estilo de vida de  mediana edad.

Fundamentalmente, mi perreta no es destaparme como una descerebrada o demostrar que yo solita me desinflo a lo largo de la semana porque estoy, Y ESTO LO ADMITO, mayor y me canso.

No. Mi queja es que aunque el colágeno me funcionase…NO HAY OPCIONES INTERMEDIAS, y yo exijo un lugar que abra de 5  a 9 de la tarde para ir a “vivirlo” porque está claro:

la noche

es para los jóvenes y la matinée,

para los jóvenes de espíritu.

 

 

Y estoy segura que gente como yo hay por ahí agazapada. Segurísimo.

Aunque no nos reconozcamos a primera vista. Para nosotros que tenemos hijos, cónyuges e hipoteca, se ha inventado “la cenita con unos vinitos”.

¡Y ojo!, no tengo nada en contra de la buena comida y una charla; es una actividad encantadora ya que suele apetecerme mucho C O M E R,  pero terminar con los tobillos hinchados y llena de gases de estar sentada tres horas, no me resulta a veces suficiente vida social. A menos que pueda ponerme lentejuelas, claro.

 

 

Y tengo que encontrar la solución rapido, por lo menos antes de llegar a la incontinencia.  Ahora me despiporro con la animadora de los cumples infantiles y también aprovecho a tope la ocasional fiesta de cuarentones de vestidito blanco y melenita suelta, pero es sólo eso: ocasional y hasta la bailoterapia mañanera para marujas me resulta a veces un buen placebo pero como tal, nada de esto rasca donde me pica… Yo quiero salir a bailar  sin cena, ni charla y hasta sin alcohol, fijate lo que te digo. 

 

Y no creas que soy ninguna bailarina exótica ni la hija secreta de Michael Jackson ni nada de eso, pero hay algo profundamente terapéutico en perderse en el sonido, cerrar los ojos y dejar que tu cuerpo haga solo el resto, inmerso en esa oscuridad acuchillada por las luces, llena de ritmo…Y esta claro que me voy a tener que ir sola, o quizás pueda poner un anunció friki en el tablón de anuncios del cole que diga algo así: Se busca premenopausicos para ir a bailar electrónica- drumans base o algo que requiera unos saltitos de júbilo y actitud fabulosa. Horario de tarde. Sólo colegueo. Abstenerse interesados en ligar y demás baboseo.”

 

Pin It on Pinterest

Share This

Share This

Share this post with your friends!